
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.


Vargas Llosa y la democracia: breve historia de una relación infeliz
por Atilio Boron *
La ocasión le dio pie al escritor peruano para volver a rumiar sus ocurrencias –pues no se trata de ideas, en el sentido epistemológico estricto de la palabra- sobre la democracia y la libertad; y a los lectores les permitió asombrarse una vez más ante la elementalísima rusticidad de sus razonamientos sobre la materia.
No es la primera vez que un notable escritor demuestra una radical ineptitud para comprender los problemas políticos de su tiempo. O que, si los comprende, adopta un punto de vista francamente reaccionario por razones que sólo un psicoanalista –o, en ciertos casos, un banquero- podrían explicar. El caso de Louis Ferdinand Céline, uno de los más grandes escritores franceses del siglo veinte es de los más destacados: apologista de los nazis, activo colaborador del régimen de Vichy, aparte de sus memorables novelas Celine escribió, en 1937, un violentísimo panfleto anti-semita titulado Bagatelas para una masacre en donde hacía una fervorosa –y oportuna, para Hitler- exhortación para exterminar a los judíos. Otro caso similar es el de George Orwell, un socialista radical que se jugó la vida como miliciano republicano en la Guerra Civil española y fue autor de numerosas obras, entre ellas Rebelión en la Granja y 1984. Pese a ello, terminó penosamente sus días como un escritor a sueldo de la CIA en los años de la posguerra. Vargas Llosa es un caso muy parecido al del francés, no por su antisemitismo (que su incondicional sumisión a Washington le tiene absolutamente prohibido) sino porque su silencio ante los crímenes perpetrados por sus amos imperiales es tan estridente e infame como el panfleto de Celine. En momentos en que algunos medios norteamericanos revelan las matanzas a sangre fría de niños, ancianos y mujeres en dos aldeas iraquíes en Haditha e Ishaqui a manos de patrullas de marines, el celoso vestal de la democracia latinoamericana hace mutis por el foro y manifiesta, en cambio, su honda preocupación por la presencia de la izquierda “tradicional, autoritaria, antidemocrática, que es la izquierda de Fidel Castro, de su discípulo Hugo Chávez, del discípulo del discípulo que es Evo Morales.”
Es que para fanáticos como Vargas Llosa el mundo político se divide maniqueísticamente en dos categorías claramente diferenciadas: está el bien, la democracia; y el mal, personificado –nos dice- en gobiernos como el de Chávez o Velasco Alvarado, “dos modelos absolutamente autoritarios y antidemocráticos.” Claro está que la coyuntura electoral peruana le jugó una mala pasada al desmemoriado autor de Conversación en la Catedral. Dado que Humala era el mal absoluto, a Vargas Llosa no le quedó de otra que otorgar su voto a favor de Alan García, cuyo desastroso gobierno a mediados de los ochentas exhibió niveles de corrupción, represión e ineficiencia que abrieron la puerta a la década infame del fujimorismo. Para hacerlo el escritor reconocía que todavía había esperanzas, y que se podía votar por Alan aunque sea “tapándose la nariz”. Al fin y al cabo el líder aprista ha dado muestras de haber abandonado su arcaico populismo y parece haberse reconciliado con la economía de mercado, aprendiendo de socialistas realistas y pragmáticos como Felipe González, Tony Blair y, entre nosotros, Ricardo Lagos y Fernando H. Cardoso. Además, se está acercando a los Estados Unidos y parece dispuesto a concretar el TLC ya acordado por otro gran demócrata peruano, el presidente Alejandro Toledo, cuyo partido fue arrollado en las urnas y que pese a su total deslegitimación democrática (se retira con apenas un 7 % de aprobación popular) tuvo la impudicia de ir a Washington a hipotecar el futuro de los peruanos firmando las bases de un tratado profundamente lesivo para su país. Tamaña infamia, antidemocrática hasta la médula, no motivó ninguna protesta del siempre atento Vargas Llosa. El de Toledo fue un gesto democrático, que no le mereció el menor reproche.
Leal al imperio hasta sus últimas consecuencias, el escritor peruano adhiere sin vueltas a la nueva doctrina oficial de la democracia pergeñada en Washington y publicitada ad nauseam por Condoleezza Rice y sus epígonos. Entre éstos sobresale por su empeño Jorge Castañeda, cuyo reciente artículo en el Foreign Affairs de Abril del 2006 reproduce lealmente, con visos academicistas, la postura oficial norteamericana.
¿Qué dice esta teoría? Que el giro a la izquierda verificado en América Latina en los últimos años requiere distinguir entre dos variedades de políticas de izquierda: por una parte, aquella sensata, realista, pro-americana, que cree en la economía de mercado y en la democracia, y que se expresa en gobiernos como la Concertación chilena, Lula y Tabaré Vázquez; por la otra, una izquierda autoritaria, estatista y populista, encarnada en las figuras de Fidel, Chávez y Evo, con Kirchner sospechosamente afectado por “reflejos” que, según Vargas Llosa, irían en esta misma desafortunada dirección.
Esta deplorable condición de Vargas Llosa y Castañeda (y tantos otros, por supuesto) como intelectuales del imperio y puestos incondicionalmente a su servicio no es inédita en la historia. Hace dos mil años el pueblo de Israel se debatía en un intenso dilema acerca de cómo debía ser su relación con la Roma del Emperador Augusto. ¿Debía cooperarse con la potencia imperial o había que enfrentarse a su dominio? El dilema dio origen a dos tendencias político-ideológicas antagónicas: por un lado los “herodianos”, que a partir de una postura supuestamente “realista” eran partidarios de la alianza incondicional con Roma. Como sus sucedáneos de hoy, se decía que no había alternativas y que era necesario trabar un acuerdo con el emperador –el ALCA de su tiempo- aceptando su autoridad y la de sus enviados, consentir en el cobro de los odiosos tributos imperiales y colaborar entusiastamente en la administración de la lejana provincia judía del imperio. Frente a estos se plantaban los zelotes, una especie de liga político-religiosa que proponía un rechazo xenófobo a todo lo que fuese romano y que hicieron de la intransigencia su principio político. La temporaria victoria de los “herodianos” sobre sus adversarios finalizó abruptamente cuando Judea fue destruida por sus supuestos protectores romanos y el “realismo” de los primeros quedó al desnudo como una actitud colonizada, infantilmente ingenua, derrotista y, para colmo, reaccionaria.
Intelectuales colonizados, el pensamiento político de los “herodianos” de nuestro tiempo no es otra cosa que un reflejo grotesco de la concepción oficial, cultivada con esmero por el establishment diplomático norteamericano desde hace por lo menos setenta años. La eclosión más descarnada de esta visión se le atribuye, con justas razones, a Franklin D. Roosevelt cuando, reaccionando ante los lamentos de la intelectualidad liberal de los años treintas por su total apoyo a la sangrienta tiranía de Anastasio Somoza en Nicaragua dijo: “Sí. Es un hijo de puta. Pero es nuestro hijo de puta.” En los años ochentas del siglo pasado esta concepción habría de adquirir una pátina académica de la pluma de Jeanne Kirkpatrick, una profesora de ciencia política que en 1980 escribió un documento de trabajo publicado por un tanque de pensamiento de la derecha, el American Enterprise Institute, con un sugestivo título “Dictatorship and double standards”. La tesis central del documento, que luego se convertiría en un libro, era la siguiente: Washington debía distinguir entre las dictaduras amigas de los Estados Unidos y sus enemigas. Aplicar indiscriminadamente, tal como lo hacía el Presidente James Carter, una política de derechos humanos que penalizaba a ambas por igual constituía, según esta autora, un grosero error al desmoralizar a los amigos y fortalecer la posición de los adversarios. En línea con la procaz observación de Roosevelt, Kirkpatrick abogaba por abstenerse de condenar a gobiernos como los de Pinochet y Videla (porque promovían una economía de mercado y, a la larga, harían que sus países retornasen a la democracia liberal) mientras que exigía el mayor rigor para condenar a la Revolución Cubana, al sandinismo en Nicaragua, al gobierno de Maurice Bishop en Grenada y, por supuesto, a todos los gobiernos que de una u otra manera eran caracterizados como “comunistas.” La benevolencia con los primeros se convertía en la promoción de la “contra” nicaragüense apelando, para financiarla, a operaciones de narcotráfico organizadas desde Washington por el Coronel Oliver North (operación Irán-Contras); en la invasión y posterior asesinato de Bishop en Grenada en 1983; en la intensificación del hostigamiento a -y criminal bloqueo de-Cuba; o en el lanzamiento de la “guerra de las galaxias” destinada a desangrar económicamente a la Unión Soviética.
En reconocimiento a la sagacidad de sus observaciones Kirkpatrick fue designada, durante el primer turno de la Administración Reagan, como embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas para promover este tipo de políticas.
La versión contemporánea de esta teorización profundamente reaccionaria es la que precisamente repiten como si fueran sesudas contribuciones Castañeda y Vargas Llosa en tiempos supuestamente “democráticos” como los nuestros. Sólo que donde antes de hablaba de “dictaduras amigas” ahora se habla de “democracias racionales y sensatas”, aptitudes éstas que se miden por su puntual coherencia con los dogmas económicos y políticos del neoliberalismo y por su incondicional “amistad” (a veces llegando a los extremos de las relaciones carnales, como ocurriera con Menem en los noventas y como hoy pareciera estar ocurriendo con algunos gobiernos de centro-izquierda) con los amos imperiales. Para Vargas Llosa que Evo Morales respete escrupulosamente sus promesas electorales y cumpla con lo prometido es prueba irrefutable de sus debilísimas propensiones democráticas; que Tabaré Vázquez se haya olvidado del programa del Frente Amplio/Encuentro Progresista es, por el contrario, un signo inequívoco de su inquebrantable vocación democrática. La desorbitada represión descargada sobre los estudiantes secundarios chilenos (mil doscientos detenidos luego de la primera gran manifestación, y estudiantes extranjeros deportados por el sólo hecho de haber tomado parte en ella) y sobre los mapuches, a quienes se les aplica una legislación gestada por el pinochetismo, son claras muestras de sensatez democrática, mientras que la tolerancia que Chávez exhibe con una prensa sediciosa que incita al magnicidio y con fuerzas políticas opositoras golpistas y violentas es legítima causa de preocupación para el autor de La ciudad y los perros. Que no haya “niños de la calle” en Cuba, o que su población goce de una atención médica muy superior a la que los Estados Unidos ofrecen a sus habitantes, son clarísimas muestras de la incurable naturaleza despótica de su gobierno; pero las centenares de miles de familias campesinas que desde hace años acampan en los caminos de Brasil a la espera de la reforma agraria, o los millones de pobres frustrados por el fracaso del programa “Hambre Cero” (y que motivara la renuncia de Frei Beto a su dirección) son otros tantos ejemplos de vitalidad democrática que tranquilizan el sueño de Vargas Llosa, sólo perturbado por las amenazantes imágenes de Fidel y sus discípulos.
Democracia es, en síntesis, lo que hay en los Estados Unidos, con sus matanzas de civiles inocentes autorizadas por el Secretario de Defensa y por la propia Casa Blanca y, por lo tanto, no atribuibles a “excesos” de una patrulla de marines acosados. Democracia es organizar una red mundial de centros de detención a donde se envía, en vuelos secretos y con la complicidad de las ejemplares democracias europeas, a prisioneros para que sean “legalmente” torturados. Democracia es tener que instalar detectores de metales en la entrada de las escuelas primarias y secundarias para evitar matanzas de escolares a manos de una joven víctima de un sistema cruel e inhumano como pocos. Democracia es condenar a millones de sus ciudadanos a la drogadicción; o conspirar para despojar de sus ahorros a los trabajadores; o garantizar para los amigos de la familia gobernante fabulosos contratos adjudicados sin licitación; o construir un muro de centenares de kilómetros para contener el ingreso de los “nuevos bárbaros”; o descuidar por completo a los barrios pobres de New Orleáns y la zona del Golfo y dejarlos que se conviertan en carne de los huracanes Katrina y Rita. Democracia, en suma, es consentir y promover el secuestro de la política por las grandes empresas, y reducir el impuesto que pagan los ricos aumentando las contribuciones de los pobres. Esta verdadera estafa es lo que Vargas Llosa nos propone como modelo. ¿Son ideas propias? No. Lo que hace el escritor es regurgitar las ideas de las clases dominantes del imperio, y que hoy expresa con inigualable gracia y simpatía la señorita Condoleezza Rice. Ideas falsas y mentirosas, de una pseudo-democracia imperial, vacía e ilegítima, que los epígonos del Emperador repiten con una repugnante mezcla de obsecuencia y solemnidad.
*Atilio Boron Profesor Regular Titular de Teoría Política y Social, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires desde 1986. Investigador Principal del CONICET. Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales / CLACSO.
Fuente: Voltairenet.org
Por Susana Grados Díaz

Lo que dice Galeano para Montevideo es perfectamente aplicable a toda la realidad de America, disfrutenlo.
Aunque quisiera que lo que se narra a continuación fuera solo el sueño de alguien que despertará pronto... se que es estrictamente cierto y es claramente observable... a simple vista





Brian de Palma, uno de los nombres clave del cine norteamericano contemporáneo, no pudo llegar personalmente a La Habana, pues, como dijera en un mensaje leído en la inauguración del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano el “Departamento de Estado no pudo encontrar una visa para mí”.
No obstante, su más reciente película, Redacted, una extraordinaria denuncia acerca de la tragedia que significa la invasión a Iraq y cómo ha sido presentada, redactada, por la llamada gran prensa, fue exhibida en la inauguración de la cita cinematográfica anual en el capitalino teatro Karl Marx.
Lleno a capacidad, unas cinco mil personas enmudecieron ante la intensa emoción, y conmoción, que provoca la película, premio al mejor director en el Festival de Cine de Venecia del 2007.

Justas palabras de una digna hija del Che, reveladoras de una gran mujer; en una entrevista para la televisión Italiana



El anónimo, el NN, ese no importa. No es un prójimo, es nadie, solo una imagen que pasa a través de la luna de nuestro carro, una sombra que no alcanza a ensombrecernos, un dolor que no llega a rozarnos. ¿Es eso insensibilidad? Creo, ante todo, que, además de la natural dosis de egoísmo que todos poseemos, las autodefensas actúan acertadamente en estos casos pues, sabemos, sin saberlo o sabiéndolo, no importa, que la solución no está en nuestras manos.
Y aquí la pregunta: ¿No está en nuestras manos? No, en realidad, mientras así lo pensemos y lo creamos y mientras la sociedad siga estructurada sobre el sobredimensionamiento del esfuerzo individual para lograr el éxito y la minimización del esfuerzo individual cuando se trata de ejercer la solidaridad. Los insufribles libros de 'autoayuda' dicen: "Tú puedes"; pero rara vez dicen: "Tú puedes ser solidario". Nadie dice que el prójimo sufriente es un espejo en el que estás reflejado tú mismo. Esa puede ser tu imagen o la de tu hijo o la de tu padre.
Eso se calla. Es contrario a los planes que procuran que cada individuo sea solo eso, un individuo que defiende su coto de caza y exhibe sus presas como un triunfo al alcance de todos. Solo basta proponérselo para lograrlo. No es verdad. Más: va contra la naturaleza humana. Va, incluso, contra los mandatos de nuestro viejo cerebro, que sabe, pues está marcado a fuego en su ADN, que si hemos sobrevivido como especie ha sido gracias a nuestra capacidad para cooperar, gracias a que la solidaridad ha actuado en el interior de nuestra especie como el factor determinante de nuestra perduración en el tiempo. No es poesía, es biología.
Le propongo una experiencia que le tomara cinco minutos: pídale al niño que pide limosna que le cuente un día de su vida, mírelo mientras lo hace, escúchelo, déjese sentir. Si, en ese lapso, su corazón no se ha vuelto de gelatina, puede pedir, con todo derecho, que lo devuelvan al mundo de los reptiles, en el cual podrá gozar a sus anchas de su desinterés por el prójimo.
Soldados de EEUU matan a 5 civiles en Irak
Quien quiera saber la "otra verdad" sobre la Globalización, de boca de gente de talla mundial como Saramago, Perez Ezquivel (Premios Nobel de Literatura y de la Paz respectivamente), Sami Nair (politologo), Carlos Taibo (Ciencias politicas), Francoise Houtart (Director del centro Tricontinental), Vittorio Agnoletto (Foro Social de Genova), Eduardo Galeano (intelectual, escritor uruguayo), Obispo Pedro Casaldáliga (teólogo) etc., no debe dejar de ver este video.
Nuestros pueblos siguen aletargados debido entre otras cosas a que la ideología liberal genera un permanente loby y direcciona las corrientes de opinión mediante su inmensa maquinaria mediatica, la que le sirve perfectamente para perpetuar su saqueo mundial, por eso es importante esta busqueda de medios de comunicación alternativos, libres de esa influencia elefantiasica y absurda para así poder tener el otro punto de vista. Este es el primero de 7 videos cortos que componen el programa.

25 millones de Euros al año, del Estado Español para el Sr. Bobon, ¡¡ Que buen negocio !!
¡Dios mió, ofendieron a Su Majestad el Rey, qué barbaridad, qué mala educación, un verdadero acto de lesa majestad!. ¿Puede un simple presidente de un país latinoamericano venir a criticar a un ex mandatario español, y otro a unas empresas españolas explotadoras? Claro que no, caballeros, porque a los peninsulares se les ha olvidado que en el siglo XIX nos independizamos de España. Creen que porque ahora hay algunas empresas españolas instaladas A.C., volvimos a la colonia. Aunque no hay que olvidar que en los tiempos actuales, gobiernos, reyes y empresas son tres personas distintas y un solo dios nomás: la ganancia. Incluso dicen las malas lenguas que don Juan Carlos es un as de los negocios, y que mantiene una relación "carnal" con la clase empresarial.
¿Supieron que el Rey, también Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Cerdeña, de Córdoba, de Corcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano; Archiduque de Austria; Duque de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas y Neopatria; Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, del Rosellón, y de Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina; etc. etc., etc.?, ¿supieron que Only the Lonely, como le llama Javier Marías en su novela "Mañana en la batalla piensa en mi", se paro y se fue de la reunión plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana? Se paro y se sentó en la diferencia, en todos los presidentes latinoamericanos y en doña Michelle, que dirigía la reunión.
Dicen que hasta los periodistas españoles se extrañaron, porque Su Majestad suele ser un caballero muy bien educado. Pero claro, ante sus súbditos un Rey tiene que mantener la dignidad, y la dignidad real se prueba mandando callar a gritos a un presidente latinoamericano que es un indio, aunque sea un indio elegido por su pueblo, no como Su Majestad, que fue elegida por el generalísimo, el mismísimo caudillo, por Franco en persona, nada menos. Y se manifiesta esa dignidad parándose y largándose cuando se le viene en ganas.
"Así hay que tratar a estos metecos", piensan los gachupines. "¿Acaso creen que son iguales a nosotros y que tienen derecho a criticar a quien se les ocurra, aunque sea a Aznar? Claro que no, cada uno en su lugar, que los indios, los negros y los metecos se callen, que no sean igualados", como se dice en México.
Yo pienso que en el fondo a Su Majestad le dio tanta rabia porque se acordó que en el siglo XIX los echamos de América Latina a patadas, y que después de la guerra española tuvimos el honor y la suerte de recibir como exiliados a lo más granado de España, intelectuales, artistas y hombres y mujeres de pro, muchos de los cuales todavía permanecen entre nosotros y les reconocemos el derecho a criticar a quien se les ocurra, y los que han muerto son para nosotros paradigmas de la dignidad de España, del mundo en general y de la cultura en particular.
Pero ahora el Monarca defiende a las empresas españolas, que no son precisamente paradigmas culturales, sino vulgares explotadoras y sinvergüenzas como cualquier empresa capitalista que se respete, del país que sea. No quiero generalizar, habrá algunas buenas, pero no las conozco.
Se habrá espantado su majestad al ver que el presidente Chávez de Venezuela y el Presidente Ortega, de Nicaragua, mostraban la hojota que llevan bajo los zapatos, porque para los latinoamericanos de bien, mostrar la hojota es mostrar sus raíces y defenderlas defendiendo a sus pueblos. Pero el, Only the Lonely, el Rey de España, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra y etcétera, etcétera, no mostró la hojota sino la hilacha: la de advenedizo en las practicas democráticas, la de discriminador y colonialista trasnochado, la de un hombre que no acepta las criticas pero se cree autorizado a formular todas las que quiera y de la manera mas grosera posible, que es retirarse abruptamente de una reunión de alto nivel.
Todos los españoles que vienen a América Latina, incluso el Rey, repiten una frase: "mayor seguridad jurídica para los capitales extranjeros" . Eso si, no hablan de seguridad jurídica para los trabajadores que laboran para esos capitalistas. Y nuestros presidentes latinoamericanos tienen el derecho y la obligación de defender a esos trabajadores.
Cuando, por obra de las Cortes de la dictadura, Juan Carlos fue coronado rey de España, apenas contaba con un modesto patrimonio. Treinta años después, según publicaciones especializadas en estos temas, el rey español es uno de los monarcas más ricos de Europa. ¿Que habilidad ha permitido que ocupe hoy el puesto 134 en la lista de las mayores fortunas del planeta? [2] Posiblemente nunca lo sabremos. Pero hay una cosa clara ¡Vaya que rabio el rey en esta XVII Cumbre Iberoamericana! Pues que se vaya tomando un tranquilizante, porque la posición de la mayoría de Latinoamérica no va a cambiar.
* Abogada. Reside en México


Ivan Ortiz


Por las victimas de Bush y su guerra:Moda Imperial
Es curioso escuchar en el Perú de hoy frases como: “¡ojo, el imperialismo es malo!”, lo cual demuestra la inconsistencia de las afirmaciones de quienes enfrentados al inminente viraje en América Latina hacia el humanismo socialista, solo buscan acopiar discursos a granel para intentar con alguno que se preste, frenar las corrientes de opinión que nacen en un continente desangrado por el abuso de las políticas neoliberales, que aquí cuentan con un marco político ad hoc gracias a la complicidad de los gobiernos, que ya sea por estar atados de manos o porque se les ponen en las manos, jugosas ganancias, ensucian la dignidad de nosotros los americanos.
Cito estas dos posibilidades como las causantes de dicha complicidad porque me parece realmente increíble que alguien que conozca medianamente la historia de nuestro continente, pueda creer sinceramente que nuestra pinocitosis a manos de los seudópodos de las transnacionales y en general del mundillo neoliberal, a cambio de seguir vivos o sobreviviendo, que es como les gusta mantener a Latinoamérica, pueda tomarse desde cualquier punto de vista, como una solución real.
Es curioso que solo hasta hoy se den cuenta que existe un vocablo llamado imperialismo, y es curioso que lo usen pasando de largo al mayor imperialista de la historia del mundo.
Se ocupan de los excesos de Chávez y su "influencia" en Sudamérica, pasando de largo las atrocidades históricas e histéricas de EEUU y en la actualidad y con el mayor desparpajo, de Bush y su gobierno; y su hegemonía nefasta en un mundo sin contrapesos y abandonado al poder militar que tiene detrás suyo, al político y este a su vez al económico, que hace la suerte de madre del cordero, de un cordero con un negro futuro por delante.
Y no se trata de justificar algún proceso, sino de poner nombres adecuados a las cosas, en principio cualquier ejercicio en los países del tercer mundo que busque la integración –pero la real integración-, como instrumento para negociar, no puede implicar mas que un esfuerzo beneficioso. Este solo puede ser llamado imperialismo en cabezas habitadas por fantasmas “jolibudenses” y certezas injertadas a punta de consumismo, aquellas que dicen cosas como que “aquí cada uno baila con su pañuelo” o paranoias complicadas con minusvalías de humanidad y complejos de inferioridad como “eso de la solidaridad latinoamericana es un cuentazo, aquí todos nos quieren atacar, todos nos envidian o nos odian”.
Esas cabezas que no entienden el acercamiento de naciones hermanas con el desarrollo mutuo y la solidaridad como fin principal.
Es que en su mayoría la sociedad primer mundista, sobretodo la estadounidense, que enarbola perfectamente la combinación explosiva de ignorancia y billetera llena, aquella de la comida chatarra; vive tan ocupada con su modelo económico –y su gobierno con exportarlo-, que no puede o no quiere ver que hay otro modo valido pero mas civilizado de hacer las cosas, uno que no tiene al lucro como único motor de sus vidas, uno que cree que el bien común es el que logra que el propio sea consistente y perdure (no al revés), aquel que no cree que puedan existir islas de prosperidad en mares de pobreza porque por principio son endebles y se derrumban tan fácil como se construyen, porque al igual que pompas de jabón esconden una gran inestabilidad tras su aparente perfección espacial.
Es interesante terminar de entender que lamentablemente el poder del liberalismo extremo, como catalizador del proceso imperialista actual, suelto en plaza y que se pasea en el mundo como único dueño, solo tiene una premisa, el capital como medio y como fin y en esa carrera atropella todo lo que se ponga a su paso, y a su paso en su momento, se pusieron Cuba y Puerto Rico el primero satanizado al máximo al no poder ser destruido, obligado a políticas contrarrestadotas del bloqueo brutal al que es sometido desde hace cuarenta años y sobreviviendo hasta hoy, y el segundo engullido y convertido en embanderada estrellita.
También se ha puesto a su paso Venezuela, con cierta autonomía económica y por tanto, con gran peligro… “¡para ustedes latinoamericanos!”.
Es como una loca e ilusa carrera para intentar ser lo que no somos, por ser o sentirnos ciudadanos del primer mundo pero de segunda clase, como si obedecer a los intereses de grupos de poder económico, importando gargantas y discursos, nos hiciera mas parecidos a ellos, que es el objetivo supremo, todo esto por supuesto a un nivel subconsciente (o conciente y descarado a veces), que es donde mas incrustado debe estar el imperialismo que se precie de serlo: el imperialismo cultural, la alineación de la sociedad objetivo.
Recomienda el filosofo estadounidense Martín Hopenhayn: “…no apostar a la dimensión especulativa del dinero…la avidez especulativa no solo erosiona la serenidad interna sino también la solidaridad con los demás, insensibiliza frente a la desigualdad y la pobreza. La ansiedad que produce es proporcional al egocentrismo que moviliza...”
Dice luego: “... La conciencia respecto a la vaciedad fundamental del dinero puede ser un buen antídoto para no fetichizarlo o mitificarlo…por lo mismo, cuanto más olvidamos la insustancialidad del dinero mas hacemos carne en nosotros esa vaciedad, al atesorar o usar el dinero como si tuviese consistencia propia...”
Un indicativo interesante de la preponderancia temporal del imperialismo estadounidense es lo dicho por los profesores Pike y Bray citados por Wright Mills, distinguido sociólogo estadounidense. Profesor de la Universidad de Columbia y del Instituto de Psiquiatría William A. White de Nueva York, hace cuarenta años en su libro “Escucha Yanqui”:… “Al menos en un aspecto, los estados unidos representan el mismo papel en el siglo XX que la Rusia zarista en el siglo XIX respecto de Europa: los estados unidos constituyen una amenaza reaccionaria a cualquier intento real de modificar las realidades básicas de América Latina. En general, siempre que en América Latina han surgido movimientos auténticos, la política y la falta de política de los estados unidos han sido persistentemente contrarrevolucionarias”.
Pongamos las cosas en su real dimensión, si vamos a denunciar imperialismo denunciemos a los verdaderos imperialistas, no a quienes tratan de oponerse a ellos, veamos los esfuerzos regionales autónomos y soberanos como mecanismos validos y valientes ante las presiones que caen sobre la región, presiones que buscan perpetuar los mecanismos históricos de sometimiento cultural y económico, tengamos la personalidad y la valentía de pensar por nosotros mismos y para nosotros mismos, tengamos sensibilidad social, mantengámonos expectantes ante la siempre valida posibilidad de extralimitaciones, pero no satanicemos procesos solo por hacer eco de posturas interesadas, antojadizas, ignorantes y ya históricamente probado; contrarias a los intereses de nuestros pueblos.
Lima 09/06/06
Iván Ortiz Coronado