04 enero, 2011

En defensa de Lula



No han terminado los festejos de cambio de mando en el Brasil y ya empezó la derecha a deformar el legado de los ocho años de Lula en el poder. Juan Carlos Tafur en Diario 16 nos dice que el modelo aplicado por Lula ha resultado tan neoliberal como el que se aplica en nuestro país y que sería el modelo hegemónico en el continente. Falsedad sobre falsedad.
Lo que Tafur hace, no sabemos si ingenuamente o a sabiendas, es confundir economía de mercado y más específicamente estabilidad fiscal y monetaria con neoliberalismo. Que sepamos no hay una sino varias economías de mercado en el mundo, dependiendo del papel que cumple el Estado en la misma, y el neoliberalismo no es sino una variante extrema de esta. En cuanto a la estabilidad fiscal y monetaria, se trata de una herramienta en cualquier economía que quiera tener alguna esperanza de funcionamiento.

Pero el problema con Brasil es otro. El éxito izquierdista en Brasil, por sus dimensiones, los asusta y por ello quieren deformarlo. El acierto de Lula es que ha manejado la relación Estado-mercado definitivamente a favor de los ciudadanos. Algunos ejemplos al respecto. El Brasil tiene y Lula lo ha fortalecido, la regulación pública más importante de América Latina sobre una economía de mercado. Esto incluye una presencia directa del Estado en la economía, vía muchas empresas, entre las que destaca la gigante Petrobras. Allá no existe la abstención del Estado en la economía que nos impusieron con la Constitución delincuencial de la familia Fujimori en 1993.

Esto se completa con las alzas de Lula al salario mínimo y a la pensión mínima basada en un sistema solidario y no de AFP, con la total libertad de acción sindical y con grandes sistemas de educación y salud gratuitos, así como un apoyo sin precedente al desarrollo científico y tecnológico. Y luego los programas específicos de lucha contra la pobreza. Todo esto se hace con una presión tributaria que bordea el 30% del PBI ¿Se imaginan? Y toda esa plata invertida a favor de los pobres y no de los ricos como hacen acá los pechugones del MEF.

Por último, esta es la tendencia dominante en América Latina y no la neoliberal. Lo que hacen con sus más y sus menos una docena de gobiernos en la región en los últimos diez años. A ver, Juan Carlos, ¿cuál de tus amigos neoliberales se atrevería a hacer alguna de estas cosas para tomar nota y votar por él?

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